
Hoy es aniversario luctuoso de Bolaño (1953-2003), uno de los grandes grandes. Coincide con el último día de clases en toda mi carrera. Un poco extraño.
*
Fui de los segundos en el grupito de cuates en leer Los detectives salvajes, no fue una especie de rito de iniciación como lo es en el club de los Bolañitos sino una especie de suicidio colectivo. Según varios Bolaño está en la nostalgia. Para mis "cuatitos y cuatitas", la narrativa de Bolaño es el gesto tristealegre que tiene en la mayoría de sus fotos.
Nos identificamos con Los detectives porque adoptamos la novela de la pérdida de ideales en el desierto como nuestra propia vida. O una oda a la generación perdida, la nuestra. Después de la pérdida de ideales sólo faltábamos nosotros en perdernos. Vimos todos los errores del siglo. El horror de la familia y de Hiroshima. La caída del sistema político y de los ídolos de la infancia y pubertad, desde la tragicomedia de Britney hasta la farsa del PAN y ni hablar de la del PRD (el PRI se insulta solo). El fracaso del contenido televisivo y el auge de la publicidad. Vivimos como el chinito ante la cultura "nomás milando".
Nos convertimos en los mexicanos perdidos en México.
Tal vez más brutal puebloquietenses perdidos en Puebloquieto, gente que no sabe ni qué pedo en un lugar que tampoco sabe. No fue sólo Bolaño, pero ayudó a no convertirnos en emos. Aunque no a todos.
Si algún mérito tiene Bolaño, y tiene muchos, está en la ilusión de la historia que está detrás de la ventana. Toda su narrativa se ve desde un aparador, como la imagen sensiblera del niño de la calle relamiéndose los labios frente a la pasteleria. Son historias que se ven a través de otras historias que las tejen. Varios de los cuentos de Llamadas telefónicas van en ese sentido.
Pero lo que más me gusta de Bolaño es que se ríe de todo. De sus problemas estomacales, que de unos días pa'ca me aquejan también. De la impotencia sexual, y de su amistad con Mario Santiago. Del infrarrealismo que no es más que una caricatura del real visceralismo, debería ser al revés pero los personajes de carne y hueso son más fantásticos que los personajes de la novela. De las vanguardias trasnochadas que en algún momento intentamos imitar, cuando todos los extrarrealistas éramos amigos y comíamos pizza en el extra y tomábamos big cola. O de las estridencias juveniles, mentarle su madre a Octavio Paz o hacer convocatorias intergalácticas que hacían llorar a muchos poetas laureadísimos y otros no tantos.
Bolaño podría hacer un chiste de una mujer que muere pariendo un hijo, el problema es que pocos lo entiende y creen que se trata de una imagen cruda. Pero siempre remataba el chiste con un "o tal vez no".
En conclusión, Bolaño no está detrás de la ventana. O tal vez me equivoco.
***
Recomiendo juntar dinero y comprar sus libros. (o hacer click aquí, pero no digan que yo les dije porque podrían quitarme mi premio Herralde de novela, jeje, chiste muuuy local)
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Fui de los segundos en el grupito de cuates en leer Los detectives salvajes, no fue una especie de rito de iniciación como lo es en el club de los Bolañitos sino una especie de suicidio colectivo. Según varios Bolaño está en la nostalgia. Para mis "cuatitos y cuatitas", la narrativa de Bolaño es el gesto tristealegre que tiene en la mayoría de sus fotos.
Nos identificamos con Los detectives porque adoptamos la novela de la pérdida de ideales en el desierto como nuestra propia vida. O una oda a la generación perdida, la nuestra. Después de la pérdida de ideales sólo faltábamos nosotros en perdernos. Vimos todos los errores del siglo. El horror de la familia y de Hiroshima. La caída del sistema político y de los ídolos de la infancia y pubertad, desde la tragicomedia de Britney hasta la farsa del PAN y ni hablar de la del PRD (el PRI se insulta solo). El fracaso del contenido televisivo y el auge de la publicidad. Vivimos como el chinito ante la cultura "nomás milando".
Nos convertimos en los mexicanos perdidos en México.
Tal vez más brutal puebloquietenses perdidos en Puebloquieto, gente que no sabe ni qué pedo en un lugar que tampoco sabe. No fue sólo Bolaño, pero ayudó a no convertirnos en emos. Aunque no a todos.
Si algún mérito tiene Bolaño, y tiene muchos, está en la ilusión de la historia que está detrás de la ventana. Toda su narrativa se ve desde un aparador, como la imagen sensiblera del niño de la calle relamiéndose los labios frente a la pasteleria. Son historias que se ven a través de otras historias que las tejen. Varios de los cuentos de Llamadas telefónicas van en ese sentido.
Pero lo que más me gusta de Bolaño es que se ríe de todo. De sus problemas estomacales, que de unos días pa'ca me aquejan también. De la impotencia sexual, y de su amistad con Mario Santiago. Del infrarrealismo que no es más que una caricatura del real visceralismo, debería ser al revés pero los personajes de carne y hueso son más fantásticos que los personajes de la novela. De las vanguardias trasnochadas que en algún momento intentamos imitar, cuando todos los extrarrealistas éramos amigos y comíamos pizza en el extra y tomábamos big cola. O de las estridencias juveniles, mentarle su madre a Octavio Paz o hacer convocatorias intergalácticas que hacían llorar a muchos poetas laureadísimos y otros no tantos.
Bolaño podría hacer un chiste de una mujer que muere pariendo un hijo, el problema es que pocos lo entiende y creen que se trata de una imagen cruda. Pero siempre remataba el chiste con un "o tal vez no".
En conclusión, Bolaño no está detrás de la ventana. O tal vez me equivoco.
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Recomiendo juntar dinero y comprar sus libros. (o hacer click aquí, pero no digan que yo les dije porque podrían quitarme mi premio Herralde de novela, jeje, chiste muuuy local)
Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto


1 mentadas de madre:
Hoy precísamente estaba pensando en Bolaño, en realidad estaba leyendo a Bolaño, acaso imaginándolo, da igual... El caso es que Bolaño murió en dos días distintos, hasta para eso fue especial.. 14 julio en este continente y 15 de Julio para aquellos que están del otro lado del charco, sin duda una gran perdida...
Saludos y felices lecturas.
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